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Daría todo lo que sé, por la mitad de lo que ignoro

René Descartes, filósofo


Este libro es una novela autobiográfica. Si aceptas esto como única categorización de la obra, no deja de ser unas líneas obscenas, puede que divertidas, sobre un drogadicto que va de listillo y acaba (lo típico) como un tonto. Sin embargo, 13,99 euros es también un ensayo. Una monografía interesantísima acerca del mundo de la publicidad, del estiércol que hay en ella, del control de unos pocos sobre los demás y de la falta de escrúpulos que provoca el poder en el ser humano.

Frédéric Beigbeder nos cuenta, gracias a su experiencia como publicista, o mejor dicho, aprovechando ese trabajo realizado, que todos somos malos. En sus líneas nos explica cómo se aprovechan de nosotros, nos dominan, cómo somos controlados por unos cuantos ricachones afortunados que establecen las directrices acerca de qué debemos comprar y cómo tenemos que vivir.

Frédéric Beigbeder nos confiesa que ha sido nuestro Dios. Y aún peor, que ha cobrado mucho dinero por ello y que nosotros, simples peones que consumimos carteles publicitarios, cuñas de radio, anuncios televisivos y spams de Internet, no valemos nada.

En definitiva, este escritor y crítico francés nos baja al suelo, mina nuestra moral y encima nos saca varias sonrisas con un relato real y, por ello, tremendamente trágico.

La naturaleza del hombre es malvada. Su bondad es cultura adquirida.

Simone de Beauvouir, filósofa y novelista


Lo bueno que tienen las comedias es que, si pretendes hablar sobre algo serio, son mucho más efectivas en cuanto a cantidad de receptores se refiere. La vía del drama lento, con aires de inteligencia prefabricada y bajo la etiqueta de “cine alternativo” inspira mucha desconfianza al espectador, entendiendo por tal el rechazo absoluto a la imagen de superioridad que muchos filmes, con sus directores a la cabeza, ofrecen a su público, sin entrar en la voluntariedad de este efecto.

El ejemplo de una comedia bien llevada y con el objetivo cumplido de hacernos pensar se llama “Up in the Air”, una cinta dirigida por Jason Reitman (Juno) y protagonizada por George Clooney. Esta excelente película nos invita a reflexionar acerca de las relaciones personales, la huída pavorosa de la soledad, la maldad de la vida y la ignorancia de los demás a nuestra dedicación, nuestro sufrimiento y nuestros sueños realizados.

Por todo ello, en algún momento, nos sentimos identificados con el simpaticón Clooney. Con el aliento de nuestra famosa crisis actual presente en toda la película, Up in the Air ha sido víctima de superproducciones fantásticas (literalmente hablando) como Avatar, pero cualquiera que la vea reconocerá al menos que cumple su objetivo.

Todos esos temas tristes, delicados, los funde a la perfección con risas por parte de los espectadores, que asisten atónitos a la transformación de su protagonista, del abanderado de la soledad que evoluciona lentamente hasta añorar una compañía que nunca ha tenido, y que además nunca disfrutará.

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Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año.

Charles Dickens, escritor.

Campanoli les desea que pasen una Feliz Navidad.

Lo único que impide a Dios mandar un segundo diluvio, es que el primero fue inútil.

Nicolas de Chamfort, académico y moralista.

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